CUENTOS CHINOS Y RELATOS ZEN (parte primera)

05.02.2015 12:58

KOANS: ALIMENTO PARA EL CEREBRO

"¿Qué es el jazz, señor Armstrong?", preguntó a Luis Armstrong una señora pasada de peso, vestida con pieles costosas. "Señora, si necesita preguntarlo, nunca lo sabrá", respondió el músico.

En verdad, para quienes gustan y sienten el jazz, es fácil saber lo que es. Pero cuando llega el momento de explicar qué es, no es tan fácil. Una vez le escuché decir al pianista Bill Evans: "Intentar definir al jazz es como intentar definir al Zen: en cuanto dices qué es, ya estás equivocado".

Si alguien me preguntara qué es el jazz -porque se enteró que yo tocaba trompeta y jazz en mis "años verdes"- le haría escuchar una grabación de John Coltrane, luego una de Bill Evans, luego una de Miles Davis joven, luego una de Gerry Mulligan, una de Thelonious Monk, otra de Archie Shepp y le diría: "Acabas de entrar a la Tierra del Nunca Jamás del jazz. Si lo escuchaste con tu corazón, ahora lo vas a reconocer cuando lo oigas, así como reconoces el rostro de tu padre en una calle tumultuosa".

Algunos dicen que el Zen es zaZen (sentarse en meditación Zen). Sin ambargo, hay prácticas de meditación Taoísta iguales a zaZen y, por otro lado, la práctica de tocar shakuhachi (la "flauta Zen" de bambú) es Zen, pero quienes practican shakuhachi están eximidos de sentarse en zaZen. 

Reducir el Zen a "Zen es zaZen" es extremadamente simplista e implica una práctica dualista: de ser así, tendríamos por un lado zaZen y por  el otro, la vida cotidiana. Si decimos que Zen es sólo zaZen, cuando nos levantamos de zaZen, terminó el Zen. Nan-chuan, uno de los padres del Zen, afirmó lo contrario: "La vida cotidiana es el Camino (el Zen)".

continuará

 

fragmento del prólogo (a cargo de Roberto Curto) del libro "El Arte de los Maestros Zen" Antología, de Tao Yuang