EL ARTE DE LA ESPADA

01.09.2014 12:10

EL ARTE DE LA ESPADA

 

Muchos siglos atrás, en la época de los samurais, fue escrito en el Japón un texto sobre el arte de manejar la espada: "La comprensión impasible", también conocido como el "Tratado de Tahlan", nombre de su autor (que era al mismo tiempo un maestro de esgrima y un monje zen). Adapté a continuación algunos trechos:

 

Manteniendo la calma

Quien comprende el sentido de la vida sabe que nada comienza ni nada termina, y por lo tanto no se angustia. Lucha por lo que cree sin intentar probar nada a nadie, guardando la calma silenciosa de quien tuvo la valentía de escoger su destino.
Y esto vale para el amor y para la guerra.

 

Dejando al corazón estar presente

Quien confía en su poder de seducción, en la capacidad de decir las cosas en el momento adecuado, en el uso correcto del cuerpo, queda sordo para "la voz del corazón". Ésta solo puede ser escuchada cuando estamos en perfecta sintonía con el mundo a nuestro alrededor, pero jamás cuando nos juzgamos el centro del universo.
Y esto vale para el amor y para la guerra.

 

Encontrando al maestro correcto

Nuestro camino se cruzará siempre con gente que,

por amor o por soberbia, nos quiere enseñar algo.

¿Cómo distinguir al amigo del manipulador? La respuesta es simple:

el verdadero maestro no es aquel que enseña un camino ideal,

sino el que muestra a su alumno las muchas vías de acceso hasta

el camino que él tendrá que recorrer para encontrarse con su destino.

A partir del momento en que encuentra ese camino, el maestro

ya no puede ayudarlo más, porque sus desafíos son únicos.
Eso no vale ni para el amor ni para la guerra pero, sin comprender este punto, no llegaremos a ninguna parte.

 

Escapando de las amenazas

Pensamos muchas veces que la actitud ideal es dar la vida por un sueño: nada más equivocado que eso. Para alcanzar un sueño necesitamos conservar nuestra vida y por lo tanto es obligatorio saber como evitar aquello que nos amenaza. Cuanto más premeditemos nuestros pasos, más oportunidades tendremos de errar, pues no estamos tomando en consideración a los otros, las enseñanzas de la vida, la pasión y la calma. Cuanto más pensemos que tenemos el control, más distantes estaremos de controlar cualquier cosa. Una amenaza no avisa, y una reacción rápida no puede ser programada como un paseo durante la tarde

de domingo.


Por consiguiente, si quieres entrar en armonía con tu amor o con tu combate, aprende a reaccionar con rapidez. A través de la observación educada, no dejes que tu supuesta experiencia de vida te transforme en una máquina: usa esta experiencia para escuchar siempre "la voz del corazón". Aun cuando no estés de acuerdo con lo que esta voz te dice, respétala y sigue sus consejos, pues ella sabe el mejor momento de actuar y el momento de evitar la acción.


Esto también vale para el amor y para la guerra