ESFUERZO Y ENERGÍA (El camino de la indagación meditativa)

30.08.2014 12:11

"Frecuentemente las personas expresan desazón al experimentar el flujo incesante de pensamientos, incluso después de haber practicado "sitting" durante años: "¿Soy un caso sin esperanzas?", preguntan. O: "La mente es bastante calma y espaciosa aquí en Springwater, pero cuando estoy de vuelta en casa comienza nuevamente el enredo mental". O: "¿Cómo podría hacerlo mejor, ser más disciplinado?" Verdaderamente no tengo disciplina. Como no he tenido un entrenamiento formal, me falta fundamento. ¿Es necesario que haga más esfuerzos para poder controlar los pensamientos, que me concentre más para lograr más silencio y comprensión?".

 

"Cuando digo que la presencia no implica esfuerzo, que no surge por concentración, las personas a veces responden que yo he pasado por muchos años de entrenamiento formal en el Zen, de modo que cómo puedo decir que eso no me ayuda a concentrarme más en el presente. En realidad, esta mente ya era capaz de concentrarse antes de comenzar el entrenamiento zen. La concentración nunca fue un problema. Pero estar concentrado no es lo mismo que estar aquí, presente y claramente conciente. Podemos practicar concentración durante años y lograr mucha concentración, llegar incluso a realizar proezas que parecen milagrosas. Pero ¿me ayuda eso a comprender quién soy, clara y directamente, más allá de toda duda? Es difícil ponerlo en palabras, pero cuando esto es claro, es claro. No es el producto de la concentración ni de la imaginación. No estoy tratando de denigrar la concentración. Tiene una función importante en la vida diaria, en el arte, en las ciencias, en los deportes. En la cocina, si no estoy concentrada, la comida se puede quemar. Los acróbatas necesitan una gran concentración para mantenerse en equilibrio y lo mismo el contador para no cometer errores".

 

"Es posible aprender a controlar la mente con prácticas como la concentración en la respiración, en un mantra, en un mandala, en un punto de la frente o por debajo del ombligo. Significa concentrarse apartándose de todas las distracciones. ¿Y que obtenemos en el proceso? ¿No obtenemos acaso un concentrador, sea bueno o malo? El esfuerzo que surge de la idea de llegar a algún lugar o de transformarse en algo refuerza, de manera sutil, la sensación de yo. Refuerza el yo que debe hacer algo, ser alguien, lograr algo o perder algo. Son todas ideas e imágenes profundamente programadas y constantemente reforzadas en la mente humana".

 

"Si alguien desea experimentar con la concentración, por favor hágalo. Es un buen entrenamiento para la mente. Pero ese entrenamiento de la mente no nos dice quiénes somos en este momento. ¿Quiénes somos cuando no hay nadie haciendo algo, logrando algo, cuando no hay ningún lugar adonde ir? 

No hay ningún lugar adonde ir. El fundamento completo está ya aquí en cada uno de nosotros. Es igual para todos. Sólo hay un fundamento, que es la presencia, la totalidad, el amor sin límites".

 

"¿Podemos descubrirla?

Está siempre aquí. Siempre ha estado aquí. El concepto de comenzar y terminar pertenece al tiempo, es producido por los pensamientos. ¿Podemos ver ahora mismo que comenzar y terminar, llegar a algún lugar, ser alguien, desear alcanzar aquello que a uno le falta son todos productos de la imaginación? Mientras esto no sea claro, este cuerpomente sigue enredado entre nudos. ¿Podemos ver que pensar en mañana o en lo que hemos planeado para la cena de esta noche es una conceptualización? Podemos pensar en comida cuando en realidad no hay comida frente a nosotros. "Esta noche" es un pensamiento. "La cena" es un pensamiento. "El futuro" en el cual por fin percibiré la iluminación es un pensamiento. ¿Podemos verlo instantáneamente? ¿Podemos ver que un pensamiento siempre está lejos del momento presente en el cual el tiempo no existe? Cuando el plato de comida está frente a nosotros, ¿simplemente comemos o estamos pensando en que queremos más?".

 

"¿Quiénes somos realmente? Nuestro interés aquí, ¿es realmente encontrarnos con nuestro verdadero ser, sin decepciones, sin engañarnos a nosotros mismos? Quizá no estemos interesados en esto. Ciertas personas me han dicho que han abandonado la idea de llegar a la iluminación y que lo único que les interesa ahora es estar en paz, hallar la quietud imperturbable. Ni siquiera quieren ser perturbados por una charla. Una charla puede ser muy perturbante".

 

"De modo que nuestros intereses varían. Y pueden variar de un momento al otro. Aquí, en este trabajo en el momento no tratamos de modelarnos a nosotros mismos según un sendero preconcebido ni por "etapas". Las enseñanzas que postulan etapas atrapan la mente. Nos preguntamos cómo son esas etapas, y tratar de imaginarlas es un ejercicio en dolores de cabeza. Por supuesto el interés principal es: "¿En qué estapa estoy? ¿Por cuántas etapas más tendré que pasar?".

 

Continuará

 

del libro "El milagro de la presencia" de Toni Packer