VOLUNTAD, DETERMINACIÓN E INTENSIDAD (continuación del elemento AGUA)

04.09.2014 10:42

"El nivel de tensión nerviosa que genera un desequilibrio de la Vejiga es extremo y se intensifica con el estrés. El sistema nervioso es sensible a los estímulos externos, al impulso interno de la voluntad y la capacidad espiritual del Agua, por lo que se ve bajo una presión doble.

 

Puede producirse temporalmente un desequilibrio de la Vejiga debido a un período de sobreesfuerzo o tensión, pero los desequilibrios de la Vejiga a largo plazo aseguran que el sobreesfuerzo y la tensión sean estados permanentes, ya que el receptor (paciente) siempre es consciente de los imperativos internos y externos. Las personas con desequilibrio de la Vejiga siempre tienen tareas que realizar, preocupaciones y compromisos autoimpuestos que cumplir. Estos imperativos crean una atmósfera intensa de tal forma que otras personas se ven influidas por la tensión y la urgencia. Esto suele apreciarse en el trabajo, pero también puede producirse en el ambiente familiar. Siempre que se manifiesta crea mayor tensión, no sólo en la persona con desequilibrio en la Vejiga, sino en cuantos le rodean."

 

 

EL CANSANCIO

"El meridiano de Vejiga suele diagnosticarse con frecuencia a corto plazo cuando el receptor está cansado y ha perdido temporalmente el impulso. Como es el meridiano Yang del Agua, y por lo tanto el más superficial, el agotamiento temporal del Ki no suele ser tan profundo como el vinculado al desequilibrio de los Riñones; además no tiene por qué afectar obligatoriamente a los procesos corporales internos. Cuando la energía de la Vejiga está siempre desequilibrada, el cansancio se vuelve crónico y es probable que alterne con un diagnóstico de los Riñones por penetrar más profundamente en el sistema."

 

 

EL MIEDO

"El miedo, la emoción del Agua, suele formar parte del diagnóstico de la Vejiga. No suele ser un miedo consciente, sino que tiende a manifestarse como tensión, ansiedad e inquietud. El receptor siente a veces miedo en situaciones concretas, como miedo a volar, miedo a las alturas o miedo a quedarse solo por las noches; miedos que se consideran "normales" y no han alcanzado aún el nivel irracional de las fobias. Sin embargo, bajo ciertas tensiones, los receptores tal vez sean conscientes de un nivel distinto de pánico sin una causa concreta."